La gran fiesta
Ubicación: Algún lugar de Holanda.
Sección: División 101 de paracaidistas de Estados Unidos
Fecha: Reservada
Hora: Reservada
Nombre: Terry Smith
Habíamos avanzado rápido por Holanda, estábamos cerca de la frontera, con el resto de la división estábamos descansando luego de duros días de combate, se nos había ordenado tener nuestros equipos listos por si cualquier cosa sucedía, dentro de la división se corría el rumor de que nos enviarían a casa o sino a combatir a Francia, donde la situación ya nos era favorables, cada día me gustaba pensar más en que Francia sería mi destino, ya estaba harto de todo esto. Lamentablemente para mí, el alto mando ya tenía planes para nosotros, y casi sin entenderlo, de un momento a otro, de estar escribiendo una carta a mi esposa, ya estaba en la parte trasera de un camión junto a mi equipo y el resto de los soldados, la misión sería difícil ya que sólo nos ordenaron subir tomar nuestras cosas y subir, quizás mientras menos preguntas hiciéramos, menos nos íbamos a preocupar.
De pronto el camión se detuvo, nos hicieron bajar y pude ver que estábamos en una base aliada, había británicos y estadounidenses, reconocí a unos viejos amigos de la 82° división de paracaidistas de los Estados Unidos, y viendo los uniformes de los británicos supe que también eran paracaidistas, íbamos a una misión peligrosa, y eran las que menos me gustaban, a veces prefería caer sobre una línea férrea, poner explosivos, destruirla y luego volver a la base, era más cómodo que caer bajo fuego de artillería y luego tener a 20 tanques del eje esperándote. Nos formamos por grupos frente a un jeep sobre el cual estaba el comandante Eisenhower y nos informó de la situación, yo era parte de la operación Market, la cual consistía en tomar una serie de puentes de Holanda, nos asignaron la zona Sur, la 82° división de paracaidistas tomaría la zona centro, y la primera división de paracaidistas británicos tomaría la zona Norte.
Cinco horas antes de nuestro desembarco aviones aliados bombardearon las zonas donde habían objetivos, para alivianar la resistencia. Estaba nervioso, mientras iba en el avión mis rodillas tiritaban, sólo esperaba llegar vivo a tierra, se nos informó que estábamos prontos a llegar a la zona de desembarco, una gran turbulencia nos azotaba, eran las baterías antiaéreas del eje, nos obligaron a saltar antes, vi la puerta del avión, observé hacia afuera y sentí fuertemente el viento golpeando mi cara, el cielo era hermoso, pero grandes bolas de humo negras aparecían en el aire, eran los proyectiles de las baterías antiaéreas, salté y vi como la tierra se venía ante mis ojos, no pensé en las baterías antiaéreas, que de haberme llegado una, me habría partido en dos. Mi cuerpo se sentía libre, el aire pasaba alrededor de mi cuerpo creando una sensación inexplicable, tiré de la cuerda de mi paracaídas y la bolsa se abrió, maniobré con mi paracaídas hasta estabilizarme. Caí cerca de un bosque, algunos compañeros mios no los volví a ver, pero debía avanzar junto a los que si llegaron vivos y tomarnos el puente que estaba más próximo, cargamos nuestras armas y salimos a buscar nuestro objetivo.
El soldado Jhonson observó con sus binoculares y nos aviso que había un puente cerca nuestro, y que estaba vació, decidimos emprender el viaje y en menos de 30 minutos nos encontramos con un puente sospechosamente sin custodia y sin rastro de enemigos,algo muy extraño para nosotros, pero aún sí nadie dijo nada y tomamos posiciones cerca del puente. Me dieron ordenes de quedarme junto al soldado encargado de las comunicaciones hasta nuevo aviso, y eso fue lo que hice.
Quince minutos más tarde nos llegó la llamada del caos, nos informaron que los nazis habían preparado una trampa y que habían cercado a la 82° y 1° División de paracaidistas, pronto le avisamos al soldado a cargo de la operación y nos ordenó tomar nuestras cosas e irnos de forma organizada con un grupo de soldados que escoltaran al resto, no alcanzamos ni a salir del puente y Panzers alemanes nos comenzaron a atacar, derribando una barrera lateral del puente y causándonos 7 bajas, todo se desorganizó y todos corrieron hacia donde pudieran protegerse, fue el peor error que cometimos, algunos grupos de soldados fueron alcanzados por morteros mientras otros soldados tuvieron enfrentamientos con tropas Nazis en el bosque.
Yo y 6 soldados más nos escondimos en una zona rocosa junto al bosque, buscamos la mejor zona para defender y estuvimos por un rato, pero no todo sería paz, tuvimos enfrentamientos con tropas nazis que nos descubrieron, los nazis al ver que estábamos bien protegidos y fuera de su rango de tiro, enviaron granaderos a intentar sacarnos, pero yo siempre tuve buena puntería con el rifle y los 2 granaderos que no que matar lanzaron 15 granadas que jamás nos hicieron daño, el terreno era demasiado malo para que un panzer pudiera sacarnos, y las únicas formas de llegar a donde estábamos nosotros estaba en nuestro rango de tiro, lo que obligó a los alemanes a esperar que nosotros saliéramos. De vez en cuando algunas tropas nazis lanzaban granadas pero que no nos alcanzaban y algunas tropas intentaban atacarnos, pero eran rápidamente eliminadas. El estar en ese lugar me dio tiempo para conocer a algunos de mis compañeros de armas, Jeremy era un periodista que había se había enlistado luego de leer una crónica de otro periodista que hablaba sobre el aporte que debía hacer cada norteamericano contra el fascismo, Jerry era un joven recién entrado que se enlisto junto a sus hermanos, Cristhoper y David desde pequeños habían deseado estar en las fuerzas armadas, Leo era un profesor de química de una escuela pública, era totalmente anti fascista, decía que los nazis le causaban vómito, Peter era un idealista, decía que luchaba por un mundo mejor, y que su misión en la tierra era acabar con la estirpe nazi... yo, yo por mi parte me en-listé para proteger a mi país del terror nazi, el nazismo era un cancer que debíamos eliminar y detener antes que se extendiera por el resto de Europa, por eso me en-listé, para que mi hijo viviera sin miedo a que los seres que se creían superiores a todos intentaran hacerle daño.
Luego de 4 horas de resistir, nos informaron por radio que habían botes que estaban subiendo por el rio Rin o que podíamos escapar hacia una ciudad llamada Oosterbeek, esperamos la noche para poder salir, dejar nuestro lugar era temerario, pero debíamos movernos antes que los nazis entraran a sacarnos. Intentamos salir de ahí con el menor ruido, pero las tropas nazis nos descubrieron, no pudieron herir a nadie ya que estaba muy oscuro y nos movimos rápido por el bosque. En el bosque todo era paz y silencio, no nos topamos con ni una tropa nazi, caminamos durante horas.
Al amanecer vimos un combate entre un gran grupo de tropas nazis y un pequeño grupo de tropas de la 101° corrimos para unirnos en el combate, al llegar ví caras conocidas, lo que me dio tranquilidad. Al ver que los nazis eran más, nos retiramos hacia el Este, donde un contingente de tropas de la 101° también iba en dirección hacia el rio Rin, ya 78 soldados y todos sin ni un rasguño, perdimos a muchos hombres pero logramos llegar al Rio Rin y tomar los botes que nos llevaron hasta la base, siempre bajo gran fuego de artilleria alemana.