sábado, junio 21, 2008

Lista británica, con las ordenes a seguir en caso de invasión

Realizado por el Ministerio de Información en cooperación con la oficina de la Guerra y el Ministerio del Interior británicos.

SI EL INVASOR LLEGA, QUE HACER Y COMO HACERLO.

Los alemanes amenazan con invadir Gran Bretaña. Si lo hacen, serán rechazados por nuestra Armada, nuestro Ejército y nuestras Fuerzas Aéreas. Incluso la población civil tiene un importante papel que jugar. La invasión alemana de Polonia, Holanda y Bélgica fue, en gran medida, ayudada por el hecho de que la población fue cogida por sorpresa: no sabían qué hacer cuando llegó el momento. Usted no debe dejarse sorprender. Este folleto cuenta, en líneas generales, lo que debe hacer. Instrucciones más detalladas serán repartidas cuando el peligro sea ya inminente. Mientras tanto, lea estas normas con sumo cuidado y prepárese para ponerlas en práctica.

PRIMERO.

Cuando Holanda y Bélgica fueron invadidas, la gente huyó de sus hogares. Se agolpó en las carreteras a bordo de coches, carros, bicicletas o a pie, y acabó por ayudar al enemigo al estorbar el avance de sus propios soldados. Debe procurar que esto no ocurra aquí. La primera regla, por tanto, es:

(1) SI LOS ALEMANES PISAN SUELO INGLES LANZÁNDOSE EN PARACAÍDAS 0 DESEMBARCANDO DESDE BUQUES, DEBE PERMANECER EN SU DOMICILIO. LA ORDEN ES: "PERMANEZCA QUIETO".

Si el Alto Mando decide evacuar su lugar de residencia, se le informará de cuándo y cómo debe hacerlo. Hasta que reciba tales instrucciones, debe permanecer en su localidad. La huida le expondría a graves peligros, ya que puede ser tiroteado desde el aire, como lo fueron holandeses y belgas, y puede bloquear las carreteras por las que nuestro Ejército avanzaría para expulsar a los alemanes.

SEGUNDO.

He aquí otro método utilizado por los alemanes en sus invasiones. Se aprovechan de la población civil para sembrar el pánico y la confusión. Hacen circular falsos rumores y órdenes. Para prevenir esta posibilidad, debe respetar la segunda regla, que es como sigue:

(2) NO CREA EN RUMORES NI LOS DIFUNDA. CUANDO RECIBA UNA ORDEN, ASEGÚRESE DE QUE NO SE TRATA DE UNA ORDEN FALSA. MUCHOS DE USTEDES CONOCEN, AL MENOS DE VISTA, AL POLICÍA DE SU BARRIO; CONFÍEN EN EL. MANTENIENDO LA CABEZA FRÍA, INCLUSO ES POSIBLE AVERIGUAR SI UN OFICIAL MILITAR ES BRITÁNICO 0 SE HACE PASAR POR TAL. EN CASO DE DUDA, PREGUNTE A LA POLICÍA. USE SU SENTIDO COMÚN.

TERCERO.

El Ejército, las Fuerzas Aéreas o los Voluntarios de la Defensa Local no pueden estar en todas partes al mismo tiempo. Los ciudadanos deben vigilar también. Si observa cualquier cosa sospechosa, no corra a comentarlo con sus vecinos. Vaya inmediatamente a la comisaría o al establecimiento militar más cercano y narre exactamente lo que vio. Ejercítese en contar la hora exacta y el lugar en el que vio el hecho sospechoso, e intente dar una información muy precisa. Intente comprobar los datos. El tipo de informe que un oficial militar o de policía quiere de usted es parecido a este:

"A las 5:30 horas de la noche vi veinte ciclistas entrar en Little Squashborough por la carretera de Great Mudtown. Iban armados con algún tipo de rifle automático o escopeta. No vi nada parecido a piezas de artillería. Vestían uniformes grises".

Conserve la calma y trate de ser rápido y preciso. La tercera regla, por tanto, es como sigue:

(3) VIGILE. SI VE ALGO SOSPECHOSO, APUNTELO CUIDADOSAMENTE Y DIRÍJASE A LA COMISARIA MAS CERCANA 0 AL ESTABLECIMIENTO MILITAR MAS PRÓXIMO. NO SE PRECIPITE A CREAR UNA OLA DE RUMORES. VAYA RÁPIDAMENTE A LA AUTORIDAD MAS CERCANA Y CUENTE LOS HECHOS.

CUARTO.

Recuerde que que si paracaidistas caen cerca de su casa, no se sentirán muy seguros. No sabrán donde están, no tendrán comida, no sabrán donde se encuentran sus compañeros. Querrán que les dé comida, medios de transporte y mapas. Querrán que les diga donde han caído, donde están sus compañeros y donde están nuestros soldados. La cuarta regla dice:

(4) NO DE NADA A NINGÚN ALEMÁN. NO LE DIGA NADA. ESCONDA SU COMIDA Y SUS BICICLETAS. ESCONDA SUS MAPAS. PROCURE QUE EL ENEMIGO NO CONSIGA GASOLINA. SI TIENE COCHE 0 MOTO, INUTILICELOS CUANDO NO LOS USE. NO ES SUFICIENTE CON ESCONDER LA LLAVE DE ENCENDIDO; DEBE CONSEGUIR QUE NADIE SALVO USTED PUEDA USARLOS.
SI ES USTED PROPIETARIO DE UN GARAJE, DEBE CONSEGUIR PROTEGER SUS RESERVAS DE GASOLINA Y LOS COCHES DE SUS CLIENTES. RECUERDE QUE TRANSPORTE Y GASOLINA SERÁN LOS PRINCIPALES PROBLEMAS QUE TENDRÁN QUE RESOLVER LOS INVASORES. ASEGÚRESE DE QUE NO PODRÁN APODERARSE DE SUS COCHES, GASOLINA, MAPAS 0 BICICLETAS.

QUINTO.

Usted puede ser requerido por oficiales del Ejército o de las Fuerzas Aéreas para que les ayude de diferentes maneras. Por ejemplo, puede llegar el momento en que reciba órdenes de cortar caminos o carreteras para impedir el avance enemigo. Nunca bloquee una carretera sino se le ha especificado cuál. Cuando esto ocurra, colabore derribando árboles, tendiendo alambradas o cruzando vehículos. Esta es la quinta regla:

(5) ESTE PREPARADO PARA AYUDAR A LOS MILITARES DE CUALQUIER MODO, PERO NO BLOQUEE LAS CARRETERAS HASTA QUE LE SEA ORDENADO HACERLO POR LAS AUTORIDADES MILITARES 0 DE LA DEFENSA LOCAL.

SEXTO.

Si usted está al frente de una fábrica, un almacén o cualquier otro negocio, organice inmediatamente su defensa. Si es empleado, asegúrese de comprender el sistema de defensa organizado y de conocer cual es su misión en él. Recuerde siempre que los paracaidistas y quintacolumnistas tienen poco que hacer frente a cualquier resistencia organizada. Sólo pueden triunfar si encuentran desorganización. Evite que extranjeros sospechosos se introduzcan en sus establecimientos.
Usted debe saber de antemano quien tomará el mando, quien será su segundo y cómo serán transmitidas las ordenes. Esta cadena de mando debe ser organizada de modo previo, y probablemente ex oficiales expertos en pasadas emergencias sean los más indicados para este trabajo. La sexta regla es:

(6) EN FABRICAS Y TIENDAS, TODOS LOS ENCARGADOS Y EMPLEADOS DEBEN ORGANIZAR DE INMEDIATO ALGÚN SISTEMA CON EL QUE RESISTIR CUALQUIER ATAQUE IMPREVISTO.

SÉPTIMO.

Las seis normas que acaba de leer le proporcionan una idea general sobre que hacer en caso de invasión. Cuando llegue el momento, las autoridades policiales, militares o de la Defensa Local darán instrucciones más detalladas. Estas NO serán transmitidas por radio para que no sean interceptadas por el enemigo, y deben ser obedecidas inmediatamente.
Recuerde siempre que la mejor defensa de Gran Bretaña es el valor de sus hombres y mujeres. Esta es la séptima regla:

(7) PIENSE SIEMPRE LO QUE HACE. PERO PIENSE SIEMPRE EN SU PAÍS ANTES QUE EN USTED MISMO.

Entrevista a Gûnter Grass

He Aquí una entrevista reciente de Günter Grass (premio nobel de Literatura) que perteneció a las Waffen SS en la 10ª Division SS Panzer Frundsberg.

"Mi vergüenza creció al conocer los crímenes de las Waffen-SS"

"Era joven, quería irme de casa y, en el fondo estaba de acuerdo". El escritor alemán Günter Grass, premio Nobel de Literatura y durante décadas referente moral indiscutible en su país, explica así a EL PAÍS por qué ingresó a los 17 años en las Waffen-SS, la organización nazi responsable de incontables atrocidades en la época hitleriana.

Llegar a este lugar en la última curva de un camino de arena bajo un arco de hayas, abedules, fresnos y robles centenarios, en un bosque tupido ya casi otoñal en esta reserva natural del patrimonio nacional danés, en la isla de Mon, es imposible sin la complicidad de los anfitriones de la casita de tejado de junco y ventanas azules con vistas al mar Báltico, mirando hacia el este hanseático, hacia las costas de la antigua Alemania Oriental, en Greisfswald y Stralsund, y, más allá, la vieja Danzig, otrora prusiana y hoy polaca patria de Oskar Matzerath, aquel niño repelente y demoledor que tocaba El tambor de hojalata.

Günter Grass, Nobel de Literatura, Príncipe de Asturias, con cientos de premios internacionales, la mayor gloria viva de la literatura alemana, no ha venido a este rincón a esconderse de la conmoción mundial, de los ataques, reproches, de la indignación pero también solidaridad que ha generado con la revelación en su autobiografía Pelando la cebolla de que, en los últimos meses de la Segunda Guerra Mundial, sirvió en la división Frundsberg de las Waffen-SS, organización que cometió crímenes atroces. Durante 60 años, ha explicado Grass, reprimió sus impulsos de sincerarse "por pudor y voluntad de dar forma a la explicación".

Mientras, ascendía hacia la gloria literaria y se erigía en autoridad moral de la izquierda. Él sabe que la ocultación les parece imperdonable a sus enemigos, deseosos de liquidarle como polemista, pero también a amigos como el director de cine Volker Schlöndorff, que llevó al cine El tambor de hojalata, o al escritor Erich Loest. Se debaten entre admiración y afecto, por un lado, y decepción. Grass se refugia en esta isla desde hace tres décadas, cuando se la descubrió su mujer, Ute, que iba allí a observar las playas de la república comunista de la que había huido. "Ahora los veranos son más secos, es el cambio climático". Aquí escribe y dibuja, su otra gran pasión.

EL PAÍS le visita cuando acaba de regresar de las primeras lecturas públicas de su libro, en esa gran casa de las letras alemanas que es el Berliner Ensemble y en la Nueva Ópera de Francfort. Allí tuvo un público incondicional que acudía a escuchar la brillantísima prosa de Pelando la cebolla, leída con virtuosismo inigualable. Pero también a defenderle de cualquier ataque y a perdonarle todo.

En una larga conversación al aire libre con un periodista al que conoce desde hace muchos años, Grass deja traslucir que, acostumbrado a ser jaleado y querido, acusó el golpe de la crítica y la incomprensión en un principio, pero que ya vuelve a ser casi el mismo.

Pregunta. Todos sus libros son autobiográficos, pero en ésta su autobiografía de aquellos años habla de lo que nunca dijo. No acaba de estar claro si está usted sorprendido o no por el eco de sus revelaciones. ¿Qué reacción preveía?

Respuesta. Yo he tenido siempre grandes reservas a escribir algo autobiográfico porque era muy escéptico hacia la forma. El autor tiene que trabajar con sus recuerdos, con su memoria. Y sabemos que la memoria tiende a embellecer situaciones, a presentar cuestiones muy complejas de una forma lo suficientemente simple como para hacerlas narrables. De ahí la desconfianza hacia la propia capacidad de memoria y hacia mis recuerdos. Quería escribir a un tiempo, tenía que ser una narración rota. Y con el tiempo le fui cogiendo gusto a esta forma de narrar porque fui quitando estas pieles de la cebolla, fui despegando capas y leyendo cosas entre ellas. Pero además se hacía posible algo nada fácil, que era coger a aquel niño del año 1939, una persona tan lejana ya de mí, y entrar en conversación con ella. En principio, ella se niega a ser interrogada y tiene sus secretos, pero se va logrando y, poco a poco, voy entrando en ella, capa a capa, en la persona que crece encerrada en aquel sistema ideológico, en la era nacionalsocialista.

Ahí se ve ese ritmo: con 15 años ya estoy de uniforme en las juventudes hitlerianas; después, con el uniforme de los ayudantes antiaéreos con las baterías; después, en el Reichs-Arbeitsdienst (Frente Juvenil de Trabajo Nacionalsocialista); con 16, con 17, en mi estupidez, yo me había presentado voluntario a los submarinos, y éstos ya no aceptaban a nadie y, cuando llamaron a filas a mi quinta de 1927, me convocaron y, cuando llegué a Dresde, al campamento de instrucción de tropas, pude comprobar que estaba en un campo de entrenamiento de las Waffen-SS.

Yo entonces, por lo que sabía, consideraba a las Waffen-SS como unas unidades de élite, que estaban mejor equipadas que las demás, pero también que tenían siempre más bajas que las demás. Eso se sabía. Pero yo era joven, quería irme de casa. Y en el fondo estaba de acuerdo. Lo que después se puso en relación con las Waffen-SS, todos sus crímenes, de todo eso no fui consciente hasta después de la guerra. Eso tuvo mucha influencia en que este hecho único, este episodio de mi vida, me lo guardara para mí. Está relacionado con un sentimiento de vergüenza...

P. ¿Y aumentó con el tiempo?

R. Sí, este sentimiento de vergüenza fue creciendo según iba viendo y sabiendo todos los crímenes de los que eran responsables las Waffen-SS y lo que era la culpa general de todo aquel sistema alemán que recaía sobre nosotros. Al dar mis datos biográficos, también cuando me manifestaba públicamente y en mis conferencias o artículos, nunca he ocultado que hasta el final de la guerra yo creía en la victoria final [del nazismo]. Y en esta cautividad ideológica no me parecía aquello una ocultación de algo grave, sino de algo que yo tenía que solucionar conmigo mismo. Y ahora que esto está en el libro, tampoco creo que se acaba la vergüenza de haber estado en una unidad como ésta, aunque no me viera envuelto en ningún crimen de guerra, gracias a Dios.

Sólo estuve poco tiempo en el frente y la división en la que me encuadraba ya sólo existía en rudimentos, estaba ya fraccionada; estuve en diversos grupos de gentes unidas casi por azar, entre los que había Wehrmacht [Ejército], Waffen-SS, Volkssturm [Defensa Popular] y hasta miembros de las fuerzas aéreas.

P. Muchos se preguntan cómo es posible que, con lo que estaba sucediendo en esos meses en aquella zona en la que usted se hallaba, con ejecuciones de prisioneros soviéticos, con los soldados alemanes desertores o sospechosos de desertar colgados en las alamedas o en las farolas de los pueblos como usted describe en el libro.....

R. Sí, sí, eso lo cuento, allí estaban...

P. ¿Pero cómo, cómo es posible que estando dentro de la división nunca oyera a compañeros de las Waffen-SS hablando de hechos semejantes ni tuviera noticia directa sobre los mismos?

R. Para mí todo aquello, hasta aquellos momentos, no me era patente, no era consciente de ello. Soy crítico conmigo en mi propio entorno. Que es lo que es, en sí, el contenido del libro. Y esto ya comienza al principio de la guerra, con mi tío.

P. Cuando ejecutan a su tío.

R. Sí, a mi tío, que estaba en el servicio de correos polaco, lo matan, acusado de un acto de resistencia. Con la muerte de mi tío desaparece también de nuestra vida la totalidad de su familia. Los hijos de mi tío tenían mi edad y eran mis compañeros de juegos, y después de esto ya no se volvió a hablar de ninguno de ellos. Mis padres, de forma oportunista, impusieron el silencio sobre la suerte de todos ellos, y yo no hice preguntas. Éstos son los reproches que me tengo que hacer realmente. O cómo desapareció un compañero mío de colegio. Después de la guerra me lo encontré y supe que su padre había sido deportado a un campo de concentración, y conocí la suerte de su familia. Tampoco entonces me pregunté nada. Ni cuando detuvieron al profesor de Latín, un sacerdote católico que desapareció también durante un tiempo en el campo de concentración de Sutthof y volvió y no dijo nada. Y yo no pregunté. Eso siempre me ha perseguido. O con aquel que en el Arbeitsdienst se negaba a tocar un arma.

P. Eso lo cuenta en el libro, el chico que dice que no y resiste tanto a los mandos como a la presión y al desprecio de todos los camaradas hasta que también desaparece.

R. Sí, era un testigo de Jehová. Lo admiramos y odiamos al tiempo porque sufríamos las consecuencias de su resistencia. Ésas son las omisiones culpables que intento investigar en el libro. Y para mí resultan más graves que las pocas semanas en las SS, en las que me vi envuelto sin voluntariedad.

P. Dentro de la conmoción que han provocado sus revelaciones en Pelando la cebolla se pueden distinguir los ataques lógicos de sus adversarios políticos y enemigos de siempre, que ven llegada la ocasión ideal de zanjar cuentas, pero tambien se distinguen claramente voces de amigos, Schlöndorff o Loest por ejemplo, que se quejan con mayor o menor amargura de que usted no ha sido franco con ellos. Schlöndorff dice que sigue admirándole y queriéndole, pero que no le verá ya nunca más en el pedestal.

R. Se me puede criticar, y desde luego yo voy a aceptarlo. Pero también reclamo para mí el derecho de reservarme mis cuestiones hasta que encuentre fórmulas de expresarlas. Por ejemplo, he tardado mucho tiempo en escribir Krebsgang (A paso de cangrejo), en el que me ocupo de la suerte de los expulsados alemanes [de los territorios orientales]. Eso tenía mucho que ver con el destino de mis padres. Durante la ocupación soviética de la ciudad de Danzig [actual Gdansk, en Polonia], mi madre fue violada repetidas veces por soldados del Ejército Rojo. Para evitar que violaran a mi hermana, ella se ponía una y otra vez delante, y para que la niña de 14 años no fuera violada, ella lo fue de forma continua. Mi madre jamás habló sobre ello, y sólo lo supe después de su muerte. Únicamente pude hablar de ello al escribir ese libro. Ésa es la complejidad de este proceso literario que se hace así en el paso (hacia atrás) del cangrejo. Creo de verdad que es mi derecho.

No he dicho ninguna falsedad. Lo que he hecho ha sido guardarme un hecho para mí mismo a la espera de encontrar una forma de explicarlo, de articularlo literariamente. Esto no podía hacerlo público con una confesión, sino que tenía que ser narrado en el marco del entorno en el que crecí entonces.

Además, el Frankfurter Allgemeine Zeitung (FAZ) -el diario que publicó la primera información al respecto- ha presentado todo esto de forma errónea, porque no fue una confesión que yo les hice a ellos. Al contrario, el libro ya lo tenían, como todas las redacciones desde semanas antes, en ejemplares adelantados de prepublicación. La oleada de indignación llegó porque Schirrmacher (un editor de FAZ) publicó esa parte concreta. Acepto la crítica; también respeto las expectativas decepcionadas. Pero nadie puede impedirme que yo me guarde algo hasta articularlo como crea necesario.

P. Hay quien dice que usted ahora se bajará del pedestal y de dar porrazos morales a los demás.

R. Lo que pasa es que algunos han querido utilizar esta ocasión para intentar liquidarme como ciudadano político y dicen que me tengo que callar la boca. Eso, por supuesto, es una estupidez.

P. Dicen que usted se ha arrogado una autoridad, Schlöndorff lo dice, que le será difícil mantener.

R. Yo jamás me he entronizado. Ni lo he querido. Nunca he pedido esto. Ya se hizo esto con Heinrich Böll, lo de presentarle como la conciencia de la nación. Y ambos nos negamos a ello. ¿Qué conciencia voy a descargar yo y por qué?

P. Lo que pasa es que, como un texto que tengo aquí delante, en una intervención con Juan Goytisolo en Madrid, usted condena los silencios sobre el pasado nacionalsocialista alemán con vehemencia.

R. Y es que siempre he hecho lo contrario. En mis libros y en mis discursos políticos siempre se habla de ello. Y también he hablado siempre de mi implicación como hombre joven en el sistema. Nunca hice de ello un secreto. Y me he preguntado a mí mismo, porque si hubiera nacido tres o cuatro años antes me habría visto envuelto con toda seguridad en estos crímenes. Esto les pasó a muchos. Por eso, lo mío [no haberlo hecho] no es ningún mérito. Pero es mi derecho también el manifestarme en contra de que antiguos nacionalsocialistas de relieve llegaran a puestos dirigentes y que un nazi importante como Hans Georg Kissinger llegara a canciller federal. O que el Gabinete de Konrad Adenauer tuviera muchos miembros que habían sido del partido nazi y en puestos destacados. Es mi derecho, y lo mantengo hoy.

P. Ni Thomas Mann, ni Heinrich Böll, ambos Premio Nobel también, ni Gottfried Benn, tres montruos de la literatura alemana del siglo XX, han llegado a tener la repercusión, la presencia social que ha tenido usted. ¿La siente peligrar tras este libro y los ecos que ha tenido?

R. Yo no puedo valorarlo. Yo nunca he querido ser una institución, yo siempre he sido celoso de defender mi posición como ciudadano que ha entendido las lecciones del tiempo que le ha tocado vivir, que ha entendido que esta democracia nos ha sido regalada y que había que aprovecharla. Porque la democracia de Weimar se fue al traste por la lucha política, por las luchas del poder, y así se convirtió en botín de los nacionalsocialistas. Yo lo sé y lo digo en el libro, y perdone que vuelva al libro, pero está la escena del trabajo en la mina en la que se produce una pelea y los comunistas y los nazis forman una alianza contra los socialdemócratas. Y es ahí donde veo la escenificación del fin de la democracia de Weimar. Aquello eran lecciones, aunque tardara después en convertirme en hombre político.

P. Muchos miembros de su generación literaria, el Grupo 47, en la posguerra, por edad, venían del frente. Acabo de leer unas declaraciones de Marcel Reich-Ranicki en las que se plantea el antisemitismo de parte del grupo.

R. Eso es un perfecto disparate. En primer lugar, había en el grupo toda una serie de judíos. Gracias a Dios no había filosemitismo. Pero nos tratábamos como compañeros todos. Lo que pasa es que había muchos que habían sido soldados y tenían sus experiencias, y se estaba en un proceso de aprendizaje que había que hacer. Lo que en todo caso se rechazaba en el Grupo 47 eran textos ideológicos. Allí no habría tenido oportunidad alguna ningún neonazi ni tampoco un comunista dogmático.

P. El quiebro hacia la izquierda totalitaria, y en muchos casos después a la decepción con la misma, forma parte de su generación intelectual europea. Usted nunca tuvo veleidades comunistas. Su amigo Erich Loest, del que hablamos antes, pasó directamente a los comunistas desde la juventud nazi. Usted, sin embargo, siempre estuvo con Camus frente a Sartre.

R. Loest estuvo en la Werwolf [organización nazi formada para acciones de insurgencia terrorista contra los aliados tras la derrota en 1945], se hizo comunista y después pasó en Bautzen (cárcel de la RDA) más de siete años. Alemania tenía una singularidad, especialmente respecto a Francia, por la ocupación soviética de la RDA; los comunistas en el Oeste jamás tuvieron la mínima oportunidad. También en el contacto con los escritores del Este, aun con los simpatizantes con el régimen, se notaban las dificultades que tenían con la censura. Y lo que sufría [la poetisa] Christa Wolf, por ejemplo.

P. La tragedia está en que los archivos han demostrado que Christa Wolf fue informante de la Stasi [policía política de la RDA].

R. Sí que lo fue, pero sólo al principio y sin comprometer realmente a nadie. El trato con estas fichas de la Stasi de repente puso bajo sospecha a todo un pueblo. Fue un disparate. Yo siempre supe que fui espiado por la Stasi. Vivía en Berlín y pasaba mucho al Este.Me he negado a ver las fichas. No quiero saber quién lo hacía porque no me considero dañado. Los informantes no tenían nada que ver con la prohibición de mis libros.Ahora, periódicos del grupo Springer dicen que yo he revelado mi paso por las Waffen-SS por temor a que lo hicieran otros a partir de los archivos de la Stasi. Un auténtico disparate. Allí han salido ahora 500 páginas sobre mí que revelan que siempre me vigilaron.

P. Han surgido voces exigiendo que se le retiraran premios. Ni con el Nobel ni con el Príncipe de Asturias han tenido eco, y en Polonia ha recibido una gran satisfacción con el apoyo del alcalde de Gdansk y de muchas personalidades de la transición polaca, que recuerdan la labor a favor del entendimiento de quien nació en una ciudad alemana hoy polaca.

R. En efecto, el alcalde Abramowicz ha tenido un gesto que yo agradezco. En Polonia hay ahora un Gobierno populista de derechas que busca, como los comunistas antes, esa propaganda con la imagen del enemigo en Alemania.

P. El enemigo exterior y el enemigo interior. El pasado como instrumento político. En Polonia y en España se utiliza contra las transiciones a la democracia.

R. Hablar del pasado no puede suponer saldar cuentas presentes. Eso es el abuso del pasado sacado de contexto. Es una demagogia que también tuvimos aquí en Alemania. El canciller Adenauer difamaba a Willy Brandt llamándole "hijo de madre soltera", lo que entonces aún funcionaba. Y jugaba con la ignorancia de la gente aludiendo a contactos de Brandt con el POUM en la Guerra Civil para sugerir contactos con los comunistas soviéticos, cuando el POUM fue víctima de Stalin.

P. Joachim Fest, biógrafo de Hitler, publica también sus memorias. Dice que no se fía ya de usted.

R. Sí, dice Fest que no me compraría un coche usado. Yo jamás he hablado de él, pero creo que es el último que puede decir algo después de escribir un libro dando por bueno todo lo que le decía Albert Speer [ministro y arquitecto del nazismo], al que presenta como un nazi caballeroso. Ahora sabemos que Speer estaba informado de la Conferencia de Wannsee [donde en 1942 se decidió la solución final del Holocausto] y que estaba implicado en la expropiación de bienes judíos. Fest es el último que puede hablar críticamente de esto.

P. Ha dicho que los ataques le habían llegado a suponer una "amenaza existencial" y que lo ha superado gracias a los apoyos de los amigos. ¿Este libro le ha cambiado más que los otros?

R. Sí, los primeros días han sido muy difíciles. Se me ha querido liquidar como persona y callarme para siempre. Pero después me ha llegado comprensión y muestras de apoyo de escritores y de gente que ni conocía. Ahora, con el libro publicado, me llega el aliento de los lectores. Y es cierto que este libro me ha cambiado más porque a través de la escritura sí me he acercado más a mi padre y a mi madre. A mi padre siempre le tuve mucha distancia, y ahora me es más cercano, pero además he tenido que escuchar como no había hecho antes a ese egocentrismo del joven.

P. Para terminar, hablemos de otro joven que se topó en el campo de prisioneros. Está seguro de que ese Joseph era el actual papa Benedicto XVI.

R. Ha sido una cosa curiosa que me ha sucedido durante el proceso de escritura. Yo estaba recordando a un joven, también de 17 años, con el que en Bad Elbling, un campo con más de 100.000 prisioneros, había escarbado una covacha y habíamos tensado por encima una tela que él tenía y nos protegía de la lluvia. Ambos teníamos hambre, yo había conseguido unas migas y nos juntamos y pasábamos el tiempo hablando de todo. Él era rigurosamente católico, en sí un chico cariñoso, pero muy fanático, fanático de una forma tímida católica.

P. Pero si en aquella época el fanático era usted.

R. No, qué va, yo ya no creía. Aunque llegara de una educación católica.

P. Me refiero a la ideología.

R. No, es que no hablábamos de ideología, sino de cuestiones de fe, de la Inmaculada Concepción y esas cosas. En todo caso, cuando fue nombrado, viendo su biografía, que había estado en baterías antiaéreas y fue prisionero de guerra en Bad Eilbling como yo... Y me acordé de Joseph. Era bávaro. Por eso pudo salir en libertad, porque tenía un domicilio que dejar registrado. Yo no tenía porque mi casa quedaba allí lejos. En Gdansk.

Fuente:
http://www.elpais.com/articulo/elpporcul/20060910elpepicul_1/Tes/verg%FCenza/creci%F3/conocer/cr%EDmenes/Waffen-SS

Carta de un soldado de la Div. Hermann Göering en el Frente Oriental.

23 de Julio del 1943.

Querida Familia:

Quiero enviarles un reporte acerca de estos dias pasados, en caso de que nunca regrese a casa, así ustedes podrán saber por lo que estamos pasando aqui en Sicilia.

Dos dias después que los Britanicos y Americanos desembarcaron, han estado ganando mucho terreno y han podido traer muchas mas tropas, lo que hace que haya sido casi imposible anticipar una batalla con igual cantidad de tropas. El 14 de Julio una hora mas y nos capturan, tomamos nuevas posiciones, haciendo que los Americanos rápidamente se cubrieran con fuego de artilleria, costándonos nuestras primeras victimas. Desde esa posición nos retiramos de nuevo, tomando otra posición que nos ha costado la mala suerte. Yo debo mantener mi vehículo cerca a el comando y servir como puente de comunicación. Si la línea telefónica resulta dañada por el fuego de artilleria, la orden es: "Sal afuera y reparala" (estamos peleando en un sector central, donde hay tropas Americanas y Canadienses).

Después de dejar nuestra posición, una terrible carniceria humana comenzó que incluso un sargento de infanteria juró que nunca había visto algo parecido, ni siquiera en Rusia. Muchos fueron aniquilados, muchos de mis compañeros e incluso yo mismo pensamos que no saldríamos con vida, es imposible que les describa el terror de esa experiencia. Presionamos nuestras caras en el suelo para esperar ser alcanzados mortalmente o que volaramos en pedazos.

Mientras tanto, gente que estaba de vacaciones regresa a casa en Alemania, van a los cafes y al cine, y disfrutan de ellos mismos. Me he preguntado a mi mismo: "Donde se supone que está la justicia?''

A las 4:00 a.m. regresamos a nuestras posiciones, al menos seguimos con vida. Podemos oír disparos y fuego de artilleria. Fuimos a dormir, de todas formas nuestro comandante ya se ha marchado. Media hora después, me desperté inmediatamente, habían ordenes para mi. Los Americanos estaban en las inmediaciones y todas las líneas debían ser desconectadas.

Todos juntos eramos solo 10 hombres, teníamos 2 vehiculos uno grande y otro mas pequeño, era necesario ir despacio en los caminos de barro, más en la carretera viajamos los más rápido que los vehículos pudieran ir. Cuando ibamos por una curva nos encontramos bajo fuego de artilleria. Sentí como si Dios habia puesto una pared de metal enfrente de mi, en ese momento pensé en todos uds.

Tuve que correr hacia el vehiculo y de alguna manera lo logré, despues de eso el soldado que estaba sentado detras de mi y yo nos miramos por un momento y vimos que ambos estabamos tan pálidos como la misma nieve, pero habiamos sobrevivido (tal vez Dios esta siempre conmigo) Una distancia despues algunos compañeros estaban esperando por nosotros, ellos habian observado todo a través de largavistas. Cuando reportamos de que el otro vehiculo dificilmente pudiera lograr regresar, nuestro teniente de 22 años de edad, quien estaba alli, nos sacó una misera mueca con su lengua. Nos dijo que el esperaba que mas de nosotros lo lograramos y que debiamos sentir verguenza de decir tantas estupideces. He tenido que controlarme para no abrirle la garganta en dos. El desconocía la historia completa de lo que sucedió ya que el había dejado su posición una hora antes. El caso es muchos de los hombres regresaban a pie.

Un pueblo tan pequeño, el cual ahora estaba siendo ocupado por los Americanos, fue destruido por nuestra artilleria. En respuesta la artilleria Americana destruyó nuestras posiciones costándonos muchos heridos que hizo que tuvieramos que cambiar de nuevo de posición. Ya nos hemos retirado 30 kilometros y hemos tenido un solo dia de descanso. Pero "descanso" significa "ataques aereos" (estoy obligado admitir que desde el tiempo que he estado peleando en Sicilia, he visto solo 2 aviones Alemanes.) El enemigo nos a descubierto por reconocimiento aéreo y el siguiente dia los Americanos ya habian puesto su artilleria en nuestras posiciones, todo se convirtió en un miserable infierno y tuvimos que abandonar todo esa tarde.

Teniamos un corporal con nosotros que decia que conocía la ruta de marcha,pero siempre daba rutas equivocadas. Miles de veces tuvimos que lanzarnos al suelo porque pasaban los aviones de los Aliados. Rondamos un pueblo y aqui experimentamos un bombardeo,el pueblo quedo destrozado, nuestros vehiculos fueron alcanzados por morteros. Estabamos terriblemente asustados,pero debiamos continuar.

Siempre estamos siendo perseguidos,muchas veces no sabemos que dia es o que fecha es. Como podran ver he estado escribiendo esta carta por pedazos, la comenzé una semana atras. Cuantas posiciones hemos retirado desde entonces. El pasado domingo estabamos en otra y de nuevo los Americanos nos cubrieron con su artilleria. No tienen idea lo que es oir balas rozando tu cabeza toda la noche e incluso mas, es tan dificil poder dormir.

De nuevo hemos tomado otra posición. Por el momento esta todo en silencio aqui pero hasta cuando? La misma situación comenzará de nuevo.

Hoy hemos sabido que Mussolini ha sido sacado. Esto significa el final del fascismo tambien. Se volverá Italia encontra de nosotros tambien? Cual quier cosa que llegue a suceder es insoportable. Es duro pensar que todo estos eventos lograran traer algun bien.

Hans Maier y otros de mis amigos estan ahora en el servicios de materiales, 30 ó 40 kilometros de distancia, no tengo idea de que sera de ellos ahora. Mi compañero Huebner esta en Alemania por ahora, y probablemente les visitara a uds y les contara como va todo aqui, Que suerte tiene. Saben que fuimos hace dias levantados a las 3 a.m porque habia llegado el correo?fue entonces que recibí sus cartas del 7 y 11 de Julio,asi cmo un periodico y 2 postales de Schala quien esta vacacionando en Allgaou. Dice:"Desde un maravilloso descanso y apacibles dias,los mas cordiales saludos." No pueden imaginar como me sentí cuando lei aquello,cada hora estoy peleando por mi vida y entonces recibo esta postal de Schala. No he tenido el deseo de contestarle.


28 de Julio del 1943.

Ayer estubieron las cosas algo mas calmadas en nuestras posiciones,solo en algunos momentos se oian la artilleria en la distancia. Una gran cantidad de aviones pasaban por encima de nuestras cabezas, constantemente disparando,todavia no he visto algun avion ser derribado. Nuestra Luftwaffe deberia emplearse en otro lado porque todavia no he visto ningun avion Alemán "hablar todavia". Esta noche hay una terrible tormenta con rayos y estruendos y nuestros compañeros que estan en el frente no deben estar nada confortables. No puedo escuchar por mucho tiempo esos ruidos, los rayos y todo eso me destruyen los nervios. Encuentro muy dificil dormir despues de una tormenta asi, despues tengo muchas pesadillas. Oh,como deseo tener un techo sobre mi cabeza de nuevo! siempre estamos durmiendo en el suelo, en diferentes lugares cada noche.

29 de Julio del 1943.

Anoche nos movimos afuera sin haber puestos en fuego,porque siempre encontramos el llamdo "fuego magico"(Feuerzauber) ese es el nombre que le damos al desgraciado fuego de artilleria que nuestros enemigos colocan alrededor de nosotros.Alrededor de la medianoche llegamos a nuestra nueva posición,mientras dormiamos en el suelo,oiamos vibraciones como si alguien moviera muebles pesados.

La comida es buena,cada dia recibimos algo de dulces,mitad de una tarta de chocolate y una caja de cigarrillos "Attikah",los cigarrilos no duran casi nada.No tienen idea cuanto he estado fumando,solo para distraer algo mis pensamientos.Debo decirles que estoy teniendo problemas con mis oidos.El fuego de artilleria,junto con las nubes de humo y el polvo me han estado privando de mi capacidad de audición cada vez mas.Puedo oir casi nada ahora,lo puedo notar y eso me da una sensación de inseguridad tremenda.Siento que si salgo vivo quedare sordo de por vida.

Dos de nuestros hombres permanecieron muy largo tiempo cubriendose durante un fuego de artilleria y mientras ellos estaban alli el resto de la unidad se marchaba. Ellos no se unieron a nosotros hasta el dia siguiente. Fueron llevados a corte marcial,y eso resulta severo y deprimente. Severos castigos pueden ser inflictados.

1 de Agosto del 1943.

De nuevo domingo.Sera que podre enviar esta carta? Oh,cuanto deseo poder decirles a uds mis queridos todo lo que hemos pasado durante esta campaña!Nuestra infantería ha sufrido tanto,Ayer perdí a un buen compañero,Todo esta encontra de nosotros.El futuro luce terriblemente oscuro..

Durante los últimos días,he sido testigo de terribles experiencias que no propias de un soldado Alemán, particularmente no de un soldado de la División de Hermann Goering.

Hombres corriendo,llorando histericamente porque han oído un simple disparo en la distancia. Otros llevados por rumores mueven filas de hombres hacia atrás. Soldados jóvenes y oficiales están siendo victimas de ataques de pánico."

Fuente:
http://www.lonesentry.com/articles/sicilyretreat/index.html (en inglés)
Traducido por Hasek (Mundos Sgm)

*Después voy a corregir un poco la ortografía del artículo original.

Pacto Tripartito

El Gobierno de Italia, El Gobierno del Reich Alemán, El Gobierno Imperial del Japón,
Considerando que la Internacional Comunista continúa de manera permanente, poniendo en peligro al mundo civilizado en Occidente y Oriente, molestando y destruyendo la paz y el orden,
Considerando que solamente la estrecha colaboración con miras al mantenimiento de la paz y el orden podrán poner coto y remover ese peligro,
Considerando que Italia -quien con el advenimiento del Régimen Fascista, con inflexible determinación, ha combatido ese peligro y librado su territorio de la Internacional Comunista- ha decidido alinearse en contra del enemigo común con Alemania y Japón, quien por su parte está animado por igual determinación a defenderse en contra de la Internacional Comunista.
Tenemos, de conformidad con el Artículo II del Acuerdo en contra de la Internacional Comunista firmado en Berlín el 25 de Noviembre de 1936, por Alemania y Japón, acordado lo siguiente:
Artículo I. Italia se convierte en parte del Acuerdo en contra de la Internacional Comunista y del Protocolo Suplementario firmado el 25 de Noviembre de 1936, entre Alemania y Japón, cuyo texto se incluye como anexo al presente Protocolo.
Artículo II. Las tres potencies signatarias del presente Protocolo acuerdan que Italia será considerada como signataria original del Acuerdo y del Protocolo Suplementario mencionado en el artículo precedente, siendo la firma del presente Protocolo equivalente a la firma del texto original del mencionado Acuerdo y Protocolo Suplementario.
Artículo III. El presente Protocolo constituirá parte integral del mencionado Acuerdo y Protocolo Suplementario.Artículo IVEl presente Protocolo es escrito en Italiano, Japonés y Alemán, considerándose cada texto auténtico. Entrará en efecto en la fecha de la firma.
En testimonio de lo cual los abajo firmantes debidamente acreditados por sus respectivos Gobiernos dan fe.
Vizconde Hotta, Embajador Imperial Extraordinario y Plenipotenciario
Joachim von Ribbentrop, Embajador Extraordinario y Plenipotenciario
Conde Gian Galeazzo Ciano, Embajador Extraordinario y Plenipotenciario

Sumario del Pacto Tripartito entre Alemania, Italia y Japón, firmado en Berlín el 27 de Setiembre de 1940
Los Gobiernos de Alemania, Italia y Japón. Considerando que es una condición precedente a cualquier paz duradera que todas a las naciones del mundo les sean dadas sus propios lugares, han decidido respaldado y cooperar unas con otras en relación con los esfuerzos el Gran Este Asiático y Europa respectivamente en los cuales es el principal propósito establecer y mantener un Nuevo orden de cosas calculadas para promover la prosperidad mutual y el bienestar de los pueblos concernientes.
Además, es el deseo de los tres gobiernos extender la cooperación a tales naciones, en otras esferas del mundo, donde estaremos dispuestos a realizar esfuerzos para establecer alineamientos similares a los nuestros, con el propósito de que sus aspiraciones de un mundo en paz, puedan así realizarse.
En consecuencia, los gobiernos de Alemania, Italia y Japón han acordado lo siguiente:
Artículo I. Japón reconoce y respeta el liderazgo de Alemania e Italia en el establecimiento de un Nuevo orden en Europa.
Artículo II. Alemania e Italia reconocen y respetan el liderazgo de Japón en el establecimiento de un Nuevo orden en el Gran Este Asiático.
Artículo III. Alemania, Italia y Japón acuerdan cooperar en sus esfuerzos tal como se menciona en las líneas anteriores. Ellos asistirán uno al otro con todos los medios políticos, económicos y militares cuando una de las Potencias Contratantes, sea atacada por potencies actualmente no envueltas en la guerra europea o en el conflicto chino-japonés.
Artículo IV. En vistas a la implementación del presente pacto, se reunirán sin mayor retraso, las comisiones técnicas conjuntas, cuyos miembros serán designados por los respectivos gobiernos de Alemania, Italia y Japón.
Artículo V. Alemania, Italia y Japón afirman que los términos mencionados, no afectarán en manera alguna el status político que existe en el presente entre los tres Altas Potencias Contratantes y la Rusia Soviética.
Artículo VI. El presente pacto se pondrá en efecto inmediatamente después de su firma y se mantendrá vigente por diez años, a partir de la fecha en que se pone en efecto. En el momento oportuno antes de la expiración de dicho término, las Altas Partes Contratantes, a solicitud de cualquiera de ellas, entrarán en conversaciones para su renovación.
En fe de lo cual, los abajo firmantes debidamente autorizados por sus respectivos gobiernos han firmado este pacto y han colocado sus firmas.
Hecho en triplicado en Berlín el 27 de Setiembre de 1940, año 19 de la Era Fascista, correspondiente al día 27 del noveno mes del año 15 de Showa.

Yugoslavia en el Pacto Tripartito.

"Pese a que Yugoslavia (que abarcaba Eslovenia, Croacia, Bosnia, Montenegro, Serbia y parte del Banato; y que era dominada por la mayoría serbia) fue aliada de Francia e Inglaterra en la Triple Entente. El regente Prince Pavlev decidió tener una política de amistad con el Eje y se unió al Pacto tripartito el 25 de Marzo de 1941. Esto provocó la irá de la mayoría Serbia en las fuerzas armadas y fue derrocado 2 días después, en su cargo quedó el Rey Petar II (de 18 años). Al suceder esto, Hitler ordenó la invasión de Yugoslavia de forma inmediata y el 6 de Abril las tropas del Eje atacaron, obligando al dividido Ejército Real Yugoslavo a rendirse el 17 de Abril de 1941, lo que llevó al termino de la "Antigua Yugoslavia".

Fuente: Osprey- The Yugoslav War (1)

lunes, julio 16, 2007

Los errores se pagan...

Entrada:06
Ubicación: Dieppe
Sección: Reservada
Fecha: 20 de Agosto de 1942
Hora: Reservada
Nombre: Tommy Haus

Sólo somos nosotros, no veo a mis compañeros. ¿Qué habrá pasado?. Mi sargento me ha dicho que el desembarco fue un fracaso, no sé bien que le sucedió a los otros, ¿debo agradecerle a dios por estar vivo?. Fuimos los únicos que logramos nuestro objetivo.

Que incensato derramamiento de sangre, murieron 3.000 hombres por nada, esta operación fue una estupidez, la mayoría fue aniquilada anes de llegar a la playa. No sé bien donde estaré mañana, sólo espero que no se les ocurra volver a desembarca en Dieppe.